Pon una tableta en tu aula... pero que no sea de chocolate

Escrito por Fernando Trujillo el día 20/02/2014 - 13:01

ChocolateSegún el Informe Horizon de 2013, este año tendría que ser el año de las tabletas y los MOOC en educación superior. De los MOOC no diremos nada en esta ocasión pues parece claro que los MOOC sí han llegado a la universidad y a muchas otras instituciones. Pero, ¿y las tabletas? Me temo que el dinero para las tabletas en educación superior nunca llegó, aunque nuestras alumnas y alumnos sí las tienen en sus casas. ¿Qué hacemos, entonces? ¿Les obligamos a que las dejen allí o les invitamos a traerlas? ¿Y en educación obligatoria?

Tabletas en EducaconTIC

Hagamos primero un poco de revisión. En EducaconTIC hemos prestado ya en varias ocasiones atención a las tabletas como recurso educativo. Así, por ejemplo, hemos considerado las posibilidades de las tabletas para las matemáticas, la narración, la física, la fotografía o la música. De manera más genérica, Víctor Cuevas nos explicó cómo nos pueden ayudar a gestionar nuestras tareas, Manuel Alonso nos habló de la programación de apps y Concha López nos presentó Apps Aventura, el equipo de EducaconTIC nos mostró 62 maneras interesantes de usar el iPad en clase y Juanma Díaz nos acercó a los proyectos #Guappis y EduTablets. Además, David Álvarez trató en sendos podcasts el tema de las tablets en el aula y el aprendizaje móvil. Finalmente, Aníbal de la Torre nos recuerda que las tablets tampoco son la solución pero que las cosas bien hechas sí.

Las cosas bien hechas

Realmente ese debe ser nuestro punto de partida, con las tabletas y con cualquier otro recurso educativo. La clave es recordar que nuestra responsabilidad es promover un desarrollo satisfactorio, completo y equilibrado de las competencias básicas de nuestro alumnado.

Para ello, como ya discutimos en otra entrada, las TIC son muy importantes. Nos referimos, obviamente, a las Tareas Integradas para el desarrollo de las Competencias pues en realidad respecto a las otras, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, aún no podemos afirmar con rotundidad que sean, por sí mismas, un factor de mejora de las competencias básicas. En realidad, como con cualquier otra herramienta, depende.

Tres principios para las tabletas

Para que las tabletas sean un factor educativo potencialmente transformador, podríamos hablar de tres principios:

  • No hablemos de tabletas en el aula, hablemos de tabletas en nuestras vidas.

Si las tabletas tienen potencial, no es exclusivamente entre las paredes del aula y dentro del tiempo escolar, sino como dispositivos móviles de aprendizaje ubicuo y a lo largo de la vida. En este sentido, tenemos que preguntarnos si nosotros, docentes, usamos las tabletas para aprender en nuestras vidas y si "enseñamos a aprender" con sus tabletas a nuestros alumnos y alumnas: la clave es cómo se usa la tableta en la "vida real" para aprender y para resolver nuestros problemas.

  • No hablemos de tabletas, hablemos de PLE

En realidad, para que las tabletas sean un dispositivo útil para el desarrollo de las competencias básicas, la clave no es el dispositivo en sí (aunque su portabilidad es un valor en este sentido) sino lo que sepamos hacer con él. Por eso, la conversación relevante no es en torno al dispositivo sino sobre el PLE de los usuarios, como ya comentamos en relación con la PDI en una entrada anterior.

Si tu PLE (o entorno personal de aprendizaje) cuenta con herramientas o servicios para realizar búsquedas, filtrado y organización de la información, generación de contenidos, vías para compartirlo y para participar en la comunicación, entonces las tabletas serán una gran aliada. O visto de otro modo, es necesario fortalecer el PLE si queremos hacer de la tableta una herramienta realmente útil y transformadora del aprendizaje.

  • No hablemos de tabletas, hablemos de nuestra visión de la escuela

Es potencialmente más transformador, por ejemplo, disponer de un proyecto digital de centro que decidir, simplemente, usar tabletas. Este proyecto digital de centro puede coordinar el diseño de secuencias didácticas y la creación de contenidos digitales y para ello, optar por un enfoque basado en tareas o proyectos.

Y aquí es donde las tabletas sí son útiles. Las tabletas hablan el idioma de la movilidad y la conectividad permanentes y pueden ser aliadas perfectas de proyectos y tareas (aunque hoy por hoy la movilidad y la conectividad son, para muchos centros, más un problema o una aspiración que una solución). En todo caso, las Apps que dan vida a nuestras tabletas ofrecen un número amplio de posibilidades para diseñar colaborativamente el proyecto, para su gestión y desarrollo y para su difusión.

En resumen

Usar tabletas en educación puede ser un factor de desarrollo de las competencias básicas en la medida que éstas permiten aprender a través de tareas y proyectos, pero esto requiere la decisión previa del profesorado, que debe optar por metodologías activas de enseñanza en las cuales tanto los dispositivos como las Apps permitan al alumnado trabajar y aprender por todos lados y durante todo el tiempo.

Aquí tienes una presentación sobre el mismo tema, que fue presentada en el CEFIRE de Elda en el marco de las Jornadas "Las tabletas en el aula: la clave es la metodología":

Tablets para las TIC from Fernando Trujillo

 

Y recuerda, tus comentarios son siempre bienvenidos.