¿Saturación TIC?

Escrito por Salvador Llopis el día 27/03/2012 - 11:45

fractalEstoy saturado, he de reconocerlo, y Twitter se ha convertido en la puntilla. Ya no soporto abrir una aplicación que antes me servía para estar al día, conocer compañeros con las mismas inquietudes, aportar micro-reflexiones y hoy me ametralla con información. Me agobia encontrarme cientos de enlaces diarios y "seguidos" hiperactivos a los que todo aquello que enlazan les parece magnífico.

El consejo de mis allegados es lógico, abandónalo. Me lo he planteado varias veces, incluso utilizar métodos de filtrado, pero creo que tarde o temprano llegaría a encontrarme en una situación parecida, porque el problema está en la red. El problema, a mi modo de ver, es la saturación de información, de contenidos, de aplicaciones, de plataformas, de registros, de correos, de contraseñas, de tiendas online..., y Twitter es solo un ejemplo.

La democratización de la red

La red no morirá, está claro, pero la estructura "fractal" de hoy día se me antoja insostenible. La democratización de la red, la capacidad de cualquier usuario de crear contenidos, apps, plataformas, webs, blogs, etc., y la posibilidad de tenerlos al alcance de la mano prácticamente desde cualquier lugar y en cualquier momento es maravillosa, pero, a mi entender, es posible que este modelo muera de éxito. ¿Cuántas redes sociales arrastradas por el tirón de Facebook nacen a la semana, en algunos casos aportando un leve valor añadido o una característica particular? ¿Cuántas copias de Twitter o al abrigo de él nos encontramos por el camino? ¿Cuántas invitaciones a nuevos servicios online nos llegan a nuestro correo? ¿Cuánta información a través de blogs es replicada una y otra vez?

El gran abanico

El abanico de posibilidades que nos ofrece la red para aplicar las TIC en el aula es enorme, y precisamente esa diversidad es la que nos permite realizar una tarea rica, pero también puede intoxicarnos, o infoxicarnos, si os parece un término más preciso. Hace años, casi todo nos valía y, precisamente porque en la red había muy poco donde elegir, desarrollábamos nuestra imaginación, adaptábamos, mejorábamos, inventábamos. Hoy disponemos de mucha información y de forma muy rápida que nos lleva a sopesar qué es mejor y qué es peor, tarea en la que a menudo podemos perdemos y finalmente dar al traste con la elección adecuada. Un ejemplo cualquiera pueden ser las redes educativas, unas destacan por su seguridad, otras porque admiten contenidos, otras por su difusión entre el alumnado, y esto nos lleva a decidirnos por una, renunciando en ocasiones a las funcionalidades de otras. Hoy día puede que el exceso de información atrofie nuestra intuición.

De lo efímero en las TIC

Si al panorama anterior del trabajo en la "nube", añadimos la indeterminada durabilidad de los servicios que utilizamos, o tener que pagar lo que ayer fue gratuito, tenemos como resultado una "nube de evolución" que puede convertirse en un chaparrón que acabe con nuestro trabajo de mucho tiempo. Ante esta situación ¿Quién se atreve a embarcar a los alumnos en una determinada plataforma que desaparezca como apareció? ¿Cómo plantearles una migración tras otra de servicio web, llevados por el irrefrenable deseo de actualización?

El alumno multitarea

Sé que muchos pensaréis que esta reflexión que os planteo, ni por asomo pasa por la cabeza de unos chicos cuya capacidad para simultanear tareas, información y redes sociales está fuera de toda duda; pero un planteamiento dispar de la aplicación de las TIC por parte de todo el profesorado de un alumno puede dar como resultado una pléyade de aplicaciones, recursos, plataformas, etc., que, lejos de proporcionar diversidad, les suma en el caos. Dónde quedarán los rastros de sus horas de trabajo ¿Diseminadas por la red? ¿Perdidas?

El profesor debe adiestrar al alumno en la selección de información, a desechar aquello que no es útil para su aprendizaje; el problema es que cada día que pasa el campo donde escoger es cada vez más amplio y el proceso de selección más complejo. Incluso lo es ya para el docente, que se vale en muchas ocasiones de las redes sociales para filtrar y conocer con garantías aquello que le puede servir para la clase. El problema viene como al principio de este post, cuando estas redes, se convierten en una carrera de tuits, enlaces y "me gusta" no contrastados, sino impulsados por la facilidad de apretar un botón en nuestro smartphone.

*Nota de última hora: este fin de semana he seguido la F1 por Twitter...

*Imagen creada con:  wackerart