Sobre los elementos de una historia

Escrito por Mario Aller el día 05/09/2011 - 22:29

A través de un correo, José Luis Gamboa (@jlgj) me envió la página de la Conferencia Internacional sobre Relato Digital, que organiza en marzo del próximo año la Universidad de Valencia. Recuerdo que hace algún tiempo le hicimos una cartografía en Educa con TIC, y que a él, como a mí, le gustan las buenas historias. Por eso nos interesa el relato digital en todos sus estilos, y creemos que este congreso puede ser un buen momento para conocer nuevas experiencias. De entrada, ya es una oportunidad para tratar el asunto de los elementos de una historia.

Muchas de las recomendaciones acerca de los elementos de una historia digital siguen la técnica desarrollada por el Center of Digital Storytelling (CDS), creado en Berkeley (USA) hace unos quince años. En realidad, se trata de un esquema que muestra los elementos más importantes de los relatos digitales. Especialmente aquellos de tipo personal, que son la fórmula básica de esta nueva narrativa denominada digital storytelling. En la página de CDS tenemos algunos ejemplos, aunque en inglés, claro.

 

  1. Los elementos originales de una historia digital son los siguientes:
  • El punto de vista del autor-narrador, ya que en su origen sólo eran historias donde se destacaba la perspectiva de la primera persona. Por eso es fundamental el punto de vista del autor o autora, para así identificar una historia digital con una experiencia de vida.
  • La cuestión dramática, que establece el necesario suspense que debe poseer una historia.
  • El contenido emocional, que se refuerza al dramatizar sobre temas de nuestras experiencias personales.
  • La voz propia, pues en esta clase de historias la voz es un elemento que da vida al mismo guión.
  • El poder de la banda sonora, que hace que la música sea algo básico en un relato digital.
  • La economía, que se relaciona con la duración de una historia digital, que, en general, suele ser breves, de unos pocos minutos de duración.
  • El ritmo, que es muy necesario para que la narrativa visual de una historia digital resulte a la vez clara y evocadora.

Es evidente que las historias todavía poseen mucha importancia en el tiempo de las nuevas tecnologías. Por eso, ahora existen otras maneras de entender la narrativa digital en el mundo de la educación. Por ejemplo, en el siguiente vídeo de Fran Iglesias se nos demuestra, una vez más, que una historia bien contada transmite grandes cantidades de información en relativamente pocas palabras. Y, además, en un formato que es fácil de asimilar por cualquier receptor o espectador. Así que hay muchas más formas de utilizar los elementos de una historia.

En la educación primaria, las historias breves, por su evidente economía de recursos, también son aconsejables en el aprendizaje de la composición escrita. Para producir una historia digital, por ejemplo, reducen el número posible de archivos que se pueden generar durante su elaboración. Por eso, su realización en el aula será siempre más fácil de controlar, además de favorecer los diferentes procesos de aprendizaje.

En todo caso, en la gramática de una historia, como ya expusimos aquí, deben aparecer unos elementos sencillos que sirvan para definir sus características principales (Por qué):

  • Quién: Los personajes básicos, incluyendo al héroe o heroína.
  • Dónde: El lugar o escenario de la historia, que pueden ser varios.
  • Cuándo: El momento temporal, también las emociones iniciales.
  • Qué: El momento más importante de la historia.
  • Cómo: Los cambios que se originan en la vida de los protagonistas.

Sabemos que los cuentos están repletos de imágenes que perduran en nuestra memoria. Y también sabemos que en la escuela es posible su modificación o reinterpretación para adaptarlas a las necesidades de la sociedad actual. Por ese motivo, en una gramática de los relatos son muy útiles los catálogos de ideas e imágenes para inventar historias.

En nuestro caso, a partir del diseño gráfico del juego de la rayuela, os ofrecemos un ejemplo de esos catálogos de posibilidades narrativas. Sus ingredientes, como en cualquier otra lista semejante, se pueden cambiar o mezclar libremente hasta que aparezcan los elementos más apropiados para inventar y escribir historias. Pero no constituyen una vía única, pues los niños pueden hacer sus propias listas con nuevas aportaciones y sugerencias, o incluso combinar los elementos que previamente se les presenten. Después se puede aprender mediante la interactividad que nos ofrece la Red, ya que la forma narrativa clásica es esencialmente lineal. En la actualidad, las narrativas digitales han roto esa tradición. Así que es posible jugar con nuestra rayuela en la Web 2.0: Tar Heel ReaderTikaTokBookrPicLits - Animated BookMixbook - Storybird- Panraven - Tag Galaxy - Flickr Related Tag Browser - StripgeneratorPixton - Kerpoof StudioBubblrBitstrips - Make Beliefs ComixToonDoo - PhotoPeachSlideFlickrSlideBoomShowbeyondKizoa

Con los elementos de esa rayuela, os puedo asegurar que un día llegaron los héroes y las heroínas. Los niños reconocieron en ellos a príncipes solitarios, a exploradoras y marineros, y a niñas y niños que les resultaron familiares, porque eran idénticos a sí mismos. También aparecieron los deseos de los héroes, y sus propios deseos, más adaptados a la medida de su mundo, de sus preocupaciones y de sus problemas. La búsqueda y los lugares mostraron países inventados, islas solitarias, barcos de pesca, piratas y mares lejanos. A pesar de que eran conscientes de que participaban en juego, en una rayuela especial, conocieron animales que hablaban, sirenas y criaturas marinas, costureras y aventureros, duendes y gnomos. Y revisaron toda clase de objetos fantásticos: varitas mágicas, féretros de cristal, cofres, mandos a distancia y lámparas maravillosas.

Pero como no quiero engañaros, os aseguro también que no hay una exploración que no pueda traer algunas dificultades. Y aquel día, es cierto, surgieron enigmas y hechizos misteriosos, y animales oscuros que habitaban en los sótanos de las casas. E incluso llegó algún perverso maestro de primaria. Algunos decían, en voz baja, que hablaba de sueños, otros que contaba cosas que parecían pesadillas… ¡Dios mío!