Apuntes sobre #acampadasol para la Escuela 2.0

Escrito por Fernando Trujillo el día 26/05/2011 - 19:02

Acampada Sol Probablemente mi generación, quienes hemos nacido en democracia, nunca había visto nada parecido. Quizás recordemos manifestaciones multitudinarias (el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la marea negra del Prestige, etc.) pero nunca habíamos vivido la experiencia de un movimiento popular como la acampada en la Puerta del Sol madrileña y la explosión de acampadas en plazas de todo el territorio nacional. Por su novedad, por su impacto y por relación con las tecnologías de la información y la comunicación, la #acampadasol es un fenómeno relevante que puede servir para que reflexionemos juntos sobre la construcción de una nueva escuela llamada Escuela 2.0.

Nada es espontáneo

Antes de empezar es importante para el autor de esta entrada declarar sus intenciones. No quiero valorar los objetivos de las acampadas (al menos de manera explícita ;-) ni jugar a hacer profecías. El objetivo es simplemente explorar analogías entre las acampadas y la escuela 2.0 porque ambos fenómenos comparten un mismo punto de partida, un urgente deseo de transformación de la realidad, social y educativa en cada caso.

Y en ambos casos este deseo de transformación es parte de una secuencia histórica en la cual nada es espontáneo aunque en muchos análisis (más o menos superficiales) del fenómeno de las acampadas se destaca su carácter espontáneo. Si por espontáneo queremos decir "voluntario", puede que estemos en lo cierto; si queremos decir "que se produce aparentemente sin causa", estamos muy lejos de acertar. En términos sociales nada es espontáneo. El historiador Santos Juliá dice en su libro Hoy no es ayer: "La historia no es una secuencia regida por la necesidad, pero tampoco es producto del azar; el pasado no es casual, pero el futuro no está por completo indeterminado".

El desempleo, la injusticia social y las limitaciones de nuestro estado del bienestar son el caldo de cultivo para el movimiento de las acampadas. En su aparición se observan pasos previos como la reacción a la llamada Ley Sinde, las propuestas de ATTAC o el movimiento Democracia Real Ya! Para hacer posible las acampadas ha sido necesaria una implantación muy extendida de las redes sociales en nuestro país (en términos absolutos y en comparación con otros países) que ha permitido - fundamentalmente a través de Twitter y SMS - conectar a un amplio número de ciudadanos y ciudadanas.

En la escuela tenemos nuestros propios síntomas. Desde distintos sectores se analizan los resultados escolares en términos de éxito o fracaso, aunque la percepción generalizada es negativa: entre buena parte del profesorado y de las familias se extiende la idea - de la mano del impacto de mediciones como PISA y la falsedad de ciertos titulares - de que algo importante no funciona y de que la escuela no está dando respuesta a los problemas de la sociedad.

Frente a esta sensación negativa o para demostrar que una escuela inclusiva y de éxito es posible sin pasar por la "excelencia" excluyente, un creciente número de docentes se está movilizando en estructuras y espacios frecuentemente fuera del control de la administración educativa: purposedES, EABE, Novadors, Espiral Edublogs, Aulablogs o Movimiento E3, entre muchos otros, son nombres que reúnen a docentes de las diferentes etapas educativas caracterizados por una gran implicación profesional, una alta capacidad de innovación y una presencia importante en la red social. Hoy por hoy, superado un primer momento de fascinación por la tecnología, estos docentes no se limitan a hacer propuestas sobre las TIC y su uso en el aula, sino que el discurso ha trascendido y se ha convertido en una alternativa a la cultura de enseñanza tradicional en nuestra escuela. Estos docentes son el germen y los agentes de un cambio educativo sin precedentes, como también quieren serlo las acampadas.

 

1. La red y la calle, la calle y la red

Las acampadas son reales: transcurren en plazas públicas y ante la mirada - a veces cómplice, a veces curiosa, a veces crítica - de los transeúntes. Sin embargo, las #acampadas también transcurren en la red. Ambas, las acampadas y las #acampadas, se retroalimentan y se necesitan: la fuerza de la difusión de las #acampadas consolidó la acampada en la Puerta del Sol, en la misma medida que conocer qué estaba ocurriendo en #acampadasol creó un espacio discursivo que generó las siguientes acampadas.

En la escuela los dos planos no están aún vinculados: en realidad somos, por un lado, Escuela y, por otro lado, 2.0. Es cierto que muchos estudiantes usan las TIC para aprender pero aun no hemos sido capaces de incorporar la red como un espacio más de aprendizaje en el mismo plano que el aula, la escuela, el barrio o la ciudad. Por otro lado, aunque una buena parte de nuestro alumnado está presente en la red (véase el crecimiento de Tuenti, entre otros), la desconexión es evidente entre este alumnado en redes sociales no transparentes, un profesorado crecientemente conectado  y las familias, aun poco presentes como tales aunque los miembros de las familias sean los mismos usuarios de una red que sigue creciendo.

El esfuerzo busca, por tanto, dos movimientos: la #escuela2.0 tiene que estar presente en la escuela como espacio de aprendizaje y la escuela (sus estudiantes, sus familias y su profesorado) tienen que estar presentes en la #escuela2.0.

Me pregunto qué será más difícil: ¿conseguir que la #acampadasol esté en la acampada o que la #escuela2.0 esté en la escuela? En la acampada se ha partido de la ausencia total de recursos y se ha ido creciendo a partir de los recursos personales de los participantes y de aportaciones (luego hablaremos de ellas) de vecinos y vecinas de Madrid. El móvil ha sido en las acampadas la vía de conexión a Internet, la cámara de fotos, la cámara de vídeo, la libreta o el cartel de noticias. En realidad las acampadas han demostrado que en el trinomio T+I+C las claves son "información" y "comunicación".

En cuanto al segundo movimiento, un hashtag como #todotuvimosuncomienzo o la campaña de Bautizos 2.0 que apadrinamos desde este espacio nos hacen pensar que la propia dinámica de la red favorece el movimiento de la escuela hacia la #escuela2.0; en el sentido contrario, aún queda mucho por hacer para incorporar a la familia a la #escuela2.0 aunque hay líneas concretas de actuación, como vimos en una entrada anterior de Educ@contic.

2. Aliados populares

"@acampadasol Para quienes queráis traer algo esta tarde a #acampadasol: agua, hielo y fruta fresca. Gracias :)" Este tuit es uno de los muchos mensajes a través de los cuales las personas acampadas en la Puerta del Sol piden la colaboración ciudadana. Y la han recibido: entre otros logros, han sido capaces de almacenar y dar de comer a muchas personas en las mismas acampadas gracias a la generosidad de muchos ciudadanos y ciudadanas que encuentran la acampada justificada y desean apoyarla.

En la escuela ocurre lo mismo. La escuela (en)cerrada en sí misma está acabada y sólo la intersección de la escuela y el espacio socio-comunitario genera espacio educativo. Evidentemente, el primer paso tras justificar nuestra causa es, como en #acampadasol, hacer públicas nuestras necesidades no tanto como reclamación sino como petición de colaboración. Para ello las ideas de Proyecto Educativo de Ciudad y de Plan Educativo de Entorno deben ser una exigencia ahora que los nuevos ayuntamientos se están constituyendo, como ya pedíamos en una entrada anterior.

Quizás nos podríamos plantear una estrategia gradual:

  • Nos preguntamos qué necesita el centro y busco recursos en el entorno (incluidas las familias) para poder solucionar nuestras necesidades;
  • Nos planteamos qué podríamos hacer si nos ayudaran y diseñamos planes de actuación más ambiciosos en contacto con instituciones, empresas y organismos de nuestro entorno;
  • Decidimos qué podemos ofrecer y generamos una "carta de servicios" que el centro puede proporcionar a su entorno (familias, barrio, ciudad) como motor de actividad cultural. Las acampadas están "tomando los barrios" y es necesario que la escuela también se apropie de los barrios para convertirlos en espacios socio-educativos.

3. #cabemostodas (las personas)

En las acampadas hay gente joven y gente mayor. Hay estudiantes y docentes. Hay trabajadores públicos y del sector privado, desempleadas, administrativos, malabaristas, cocineros, hackers y filósofos. Nadie queda fuera de las acampadas ni de las #acampadas: las únicas condiciones para participar son la voluntad de actuar desde una actitud comprometida y pacífica.

Nuestra escuela se basa en dos principios fundamentales: calidad y equidad. Este último principio es la garantía de la igualdad de oportunidades, de la inclusión educativa y de la no discriminación. No es ninguna tontería: el principio de equidad es un principio para la construcción de un modelo social democrático y justo. En este sentido, las propuestas segregadoras, llámense itinerarios, aulas especiales o vías de excelencia, no sólo están abocadas al fracaso sino que dibujan un modelo social éticamente reprobable, generador de desigualdades e infelicidad.

En esta línea, la escuela inclusiva demanda que abandonemos ya definitivamente el modelo de la escuela compensatoria para pasar al modelo de la escuela que potencia. Las escuelas aceleradas de Henry Levin y sus herederas, nuestras comunidades de aprendizaje, ya exploran otros caminos más allá de la "compensación de déficits" y en esos nuevos modelos, que toman muy en cuenta el entorno como espacio de aprendizaje, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación es central.

Y el mismo principio se impone para la presencia de agentes externos en la escuela. La participación de agentes externos en la actividad educativa tiene múltiples ventajas aunque, obviamente requieren de organización, planificación y un esfuerzo colaborativo que vaya desde ampliar nuestra mirada para ver riqueza en la diversidad y potencialidad y saber en el conocimiento no-académico.

4. Las comisiones y los talentos

¿Qué sabes hacer? ¿Macarrones? Pues a la comisión de cocina. ¿Y tú? ¿Malabares? ¿Dibujos? ¿Traducciones? ¿Eres filósofo? Pues a la comisión de ética. Sea cual sea tu talento, en las acampadas puedes ser útil en alguna comisión de igual forma que todas las personas son valiosas en la sociedad (porque la sociedad que no vea potencial en todos sus miembros simplemente no merece la pena). Así pues, los dos rasgos interesantes de la organización de estas micro-sociedades que son las acampadas son la apreciación del talento y la organización de comisiones, que están permitiendo poner en marcha un complejo entramado de compromiso y participación (como se puede apreciar en este mapa conceptual en permanente estado de construcción).

La nueva escuela y la Escuela 2.0 no pueden construirse desde el rechazo. Vivimos una escuela parcelada en niveles, ciclos, etapas, departamentos y muchas otras barreras visibles e invisibles (letras y ciencias, matemáticas y ciencias de la naturaleza, geógrafos e historiadores, lengua castellana y lenguas extranjeras, etc.) y en nuestra cultura escolar la unión se abre paso poco a poco y con gran esfuerzo.

Recientemente conocimos un ejemplo de centro educativo organizado desde estas dos ideas: talentos y comisiones. En el reciente Congreso Escuela 2.0 de Zaragoza se premió, entre otros, a un IES sevillano, el IES Ítaca. Los asistentes al congreso, que fueron quienes eligieron a los centros y las experiencias merecedoras del premio, supongo que verían las múltiples virtudes de este centro; para mí lo más interesante es su organigrama, un esquema que refleja una filosofía, una actitud y un modelo de centro colaborativo.

Sí, en la escuela se puede trabajar en equipo, cada uno desde su formación y desde su experiencia, cada cual desde sus talentos.

5. La difusión

Las acampadas son un fenómeno de la sociedad-red. Las acampadas no surgen a través de los medios tradicionales de comunicación, que fueron lentos en comprenderlas y más lentos en cubrirlas adecuadamente. Son, más bien, hijas de Twitter y, en menor medida, de Facebook: la acampada en la Puerta del Sol es la personificación de #acampadasol y de trending topics como #15m, #spanishrevolution o #democraciarealya, al menos en la misma medida que estos hashtags son las metáforas de la indignación popular.

Así pues, las acampadas se retroalimentan de la difusión de su propia existencia y sus actividades. El debate que generan, la co-presencia de #acampados más allá de las acampadas a través de Twitter o Facebook junto a decenas de blogs y el impacto que esta presencia masiva en la red tiene en los medios tradicionales de comunicación sirve también para mantener viva la llama de las propias acampadas.

A estas alturas de la entrada parece obvio que la difusión es una necesidad vital para la escuela. Sólo podemos acabar con el discurso del fracaso a través de la difusión de nuestras experiencias de éxito. Ya está bien de que vengan los "emprendedores" a enseñarnos cómo "emprender" cuando cada día en nuestras aulas planificamos, organizamos, buscamos recursos, gestionamos la diversidad y tomamos cientos de decisiones trascendentales en tiempo real y con la presión de los propios estudiantes, las familias, la dirección, la inspección y las pruebas de diagnóstico. Tenemos que mostrar lo complejo que es nuestro trabajo y como en muchas ocasiones somos capaces de hacer cosas increíbles en condiciones que no son siempre las idóneas.

Para la difusión de nuestras experiencias de éxito tenemos cinco canales fundamentales:

  • Las familias: si contamos a las familias qué hemos planificado para el nuevo curso o para este trimestre y después la invitamos a venir al centro para observar el producto de nuestra tareas de enseñanza-aprendizaje, las familias se convertirán en nuestras mejores portavoces. Un padre con una cámara de vídeo o una madre con una cámara son nuestros mejores periodistas.
  • Los medios de comunicación: Sí, los medios también están interesados en las buenas noticias (aunque hagan lo posible por disimularlo). Así, el Proyecto Carlexa del IES Torre Almirante recoge noticias de centros educativos algecireños y las publica a través del periódico Europa Sur. Otro gran ejemplo es Escuela de Papel, la experiencia de prensa escolar realizada en una treintena de centros escolares del ámbito del CEP de Cuenca y su Diputación Provincial.
  • La web del centro: Que nuestra web de centro es nuestro principal expositor es una obviedad que no viene mal recordar. Si la web del centro no existe, es estática, está desfasada o muerta, ahí hemos encontrado un buen indicador de la actividad del centro. Si no es accesible, si no contiene información útil, si no tiene un espacio para las familias, para los docentes o para los estudiantes, ahí tenemos un buen indicador del nivel de inclusividad del centro. Si la cara es el espejo del alma, nuestra web es nuestra cara hoy.
  • Premios y concursos: El panorama de concursos, convocatorias, programas y proyectos al alcance de los centros es absolutamente inabarcable. Hay un premio ahí fuera esperando a cada centro si sabemos encontrarlo. Obviamente, el interés no es el premio en sí mismo (aunque su influencia en la autoimagen, la autoconfianza, la autoestima y la motivación no es despreciable): el interés principal de cualquier premio es dar a conocer las buenas prácticas que se realizan en el centro. Cada premio es un reconocimiento público a la profesionalidad y sirve para dar a conocer los resultados de esa profesionalidad. Piensa por un momento cuántos centros y cuántas experiencias has conocido gracias al premio de Educared o al premio de Espiral: muchos, ¿verdad? Pues piensa ahora cuántos más habrá que aún no se han presentado a ninguno de estos premios y cuántos habrá que en un futuro se puedan presentar.
  • Los Servicios de Apoyo: Los centros del profesorado y la inspección tienen muchas y diversas funciones. Por ello les pido perdón si voy a añadir una más: creo que es obligación de los centros del profesorado y de la inspección difundir las buenas prácticas de su centro de su ámbito de actuación. Evidentemente, para eso es necesario un buen conocimiento de los centros, un análisis serio de cómo han superado sus debilidades y las amenazas del entorno para conseguir el éxito, una clara conciencia de los valores de cada experiencia y, sobre todo, una mirada positiva - y no meramente fiscalizadora - de la actividad de los centros. Una inspección que se limite a controlar que se cumplen los trámites administrativos o unos centros del profesorado que se contenten con certificar las sesiones de formación están desaprovechando su principal potencial: la Inspección y los centros del profesorado pueden ser los canales de transmisión de las buenas prácticas a través del sistema. Si afirmamos que cuando reforzamos positivamente el aprendizaje, la enseñanza es más eficaz, igualmente se podría aplicar a la inspección y a los centros del profesorado: visibilizar las buenas prácticas y reconocerlas apropiadamente puede ser una palanca que permita lanzar la escuela hacia adelante.

Obviamente, el objetivo de esta entrada es provocar: provocar, en primer lugar, el debate sobre un fenómeno social de una fuerza incontenible; en segundo lugar, provocar el debate sobre nuestra escuela y cómo le afecta lo que está ocurriendo en la plaza; en tercer lugar, sobre la relación entre ambos espacios, escuela y plaza, y las tecnologías de la información y la comunicación. Por ello, desde este momento no te pido, como otros, tu voto pero sí tu comentario: ¿Cuál ha sido tu experiencia en las acampadas?¿Qué podemos aprender de ellas?¿Es el análisis que aquí ves correcto? No tengo pretensión de imponer mi verdad sino de construir entre ambos, tú y yo, nuestra verdad.

 

#acampadasevilla

Bibliografía:

Santos Juliá, Hoy no es ayer, RBA, 2010.

Imágenes tomadas de Flickr y realizadas por Julio Albarrán y Manuleica.