Caperucita Roja aprende a escribir

Escrito por Mario Aller el día 06/01/2010 - 13:26

El título de este artículo es el mismo que el de una obra colectiva dirigida por la psicolingüista argentina Emilia Ferreira. En el libro se analizan los problemas de la construcción textual en las primeras etapas de la adquisición de la lengua escrita. Pero aquí tratamos otro tema: las dificultades para usar el teclado y los procesadores de texto, sobre todo en la educación primaria, y las herramientas que tenemos para mejorar su uso.

En el aprendizaje de la lengua escrita, los cambios en las tecnologías de la escritura siempre han tenido unos efectos prácticos en la sociedad. Al principio, esos cambios son recibidos con cierta desconfianza. Por ejemplo, el bolígrafo no fue bien recibido frente a la tinta clásica, y la máquina de escribir resultó problemática en la escuela, aunque los dos inventos perduraron. E incluso el ordenador, después de las reservas iniciales, llegó también para quedarse. Todos esos avances, en especial los últimos, han logrado que la escritura manuscrita quede para unos usos cada día más personales y privados.

En consecuencia, y desde las diferentes etapas educativas, ¿habrá que plantear un poco más en serio el manejo del teclado? Esta cuestión la trataba recientemente Celestino Arteta en su interesante blog, donde abordaba la necesidad de esa enseñanza desde la educación primaria.

También nuestro compañero Antonio Solano ha reflexionado sobre este asunto en uno de sus blogs, que no es otro que los modos de escritura en el siglo XXI. De él es esta ilustradora presentación, que intenta concretar los objetivos de la nueva escritura en las etapas educativas no universitarias.

La inclusión de la competencia digital en los currículos educativos hace necesaria una nueva reformulación de esta cuestión. En opinión de Antonio Solano, resulta sorprendente que alumnos que usan el correo electrónico, diversas clases de blogs y/o alguna red social, tengan después tantos problemas para utilizar el teclado del ordenador y el mismo procesador de textos. Es una observación que comparto, y también me parece que es una paradoja inexplicable.

En el blog Educación tecnológica, citado antes, se indican algunas aplicaciones adecuadas (online y software) para experimentar con el teclado, conocer sus posibilidades y mejorar las capacidades del alumnado. Pero de entrada, para aprovechar mejor las características de la Web 2.0, nosotros empezaremos con la mención de algunas de las herramientas gratuitas que nos proporciona para conocer la mecanografía. Son las siguientes:

Asimismo, existen juegos online que facilitan el aprendizaje de los mecanismos básicos de un teclado. Por ese motivo, son importantes en las primeras edades para iniciar la alfabetización digital y el conocimiento del ordenador:

  • Air Typer: Una avioneta debe evitar unos zeppelines tecleando las letras que traen en su interior.
  • Cool: Hay que mecanografiar con rapidez una lluvia de letras.
  • El reto de Hexamano: Un juego de Vedoque donde el reto es teclear con las manos bien posicionadas.
  • Jelly Jumper: Mediante los cursores se lleva a un personaje a determinadas teclas.
  • Keyboard Game: Un teclado virtual para que practiquen los más pequeños.
  • Typing: Se trata de mecanografiar unas letras a medida que aparecen. 

En cuanto al software especial que podemos hallar para hacer prácticas mecanográficas con el teclado, en Eduteka podemos analizar una selección muy buena: TypingMaster Pro, MecaMatic, Taca-Taca, Tux Typing 2, SES Type y MecaMax. Ese sitio incluso nos ofrece un modelo curricular para el manejo del teclado. A esta relación le añadiría otros dos programas sencillos y de fácil uso: Mecanografiax y Rapid Typing. Así, con ocho programas tenemos más que de sobra para comenzar a probar. Claro que también podríamos hablar de los teclados para niños, de entre 3 y 8 años, pero entonces mezclaríamos varios temas, por lo que es mejor dejarlo para otra ocasión.

En su momento, Emilia Ferreiro, en una experiencia educativa, llego a introducir la máquina de escribir en el aula. Pero no se profundizó mucho por ese camino. Ahora, con todas estas nuevas herramientas sí es posible contemplar la evolución de Caperucita Roja mientras aprende a escribir. Con ellas, algunas frases ya míticas en el aprendizaje de la lectoescritura, como mi mamá me mima, por ejemplo, empezarán a adquirir otro sentido al ser escritas con el teclado de un ordenador. Pues así es, y seguramente será, la escritura en la escuela del siglo XXI.