La puerta de los cuentos

Escrito por Mario Aller el día 22/12/2009 - 20:19

Los cuentos populares integran tal vez el género de literatura más antiguo y divulgado. La Bella y la Bestia, por ejemplo, es un cuento repetido tanto en la Grecia clásica como en la India de la antigüedad. En cierta medida, estos relatos, fruto de una tradición ancestral y de los contactos entre las culturas, forman parte de una literatura de resistencia, un símbolo de la gente humilde. Ahora muchos de ellos se hallan repartidos por toda la Web. Internet es la puerta de entrada para conocerlos, una puerta para la animación a la lectoescritura.

Es un hecho que la imaginación humana tiene una gran capacidad de adaptación. Como nos contó Angela Carter, sobrepasó, a veces en condiciones muy duras, tiempos de colonización, de esclavitud, de deportación, de olvido, de cárcel, de exterminio, y también de prohibiciones lingüísticas. Por eso, rehabilitar el imaginario popular, reivindicar una pedagogía de la imaginación, al lado de la cultura del razonamiento, es una necesidad vital.

La literatura popular y la literatura infantil tendrían que aparecer en la escuela como las dos caras de una misma moneda, como los dos caminos que conducen a un único escenario: el desarrollo lúdico y afectivo de la lengua. Por esa razón, pedimos ayuda en Twitter para reunir algunos de esos sitios de cuentos que hay por la geografía del mundo.

María Dolores Llana, desde Argentina, una profesora que dirige la red Click-Tic y al aula, colaboró para iniciar esta lista de relatos populares desde América:

La buena ayuda de Teresa Pombo (Portugal), de la importante red educativa InteracTiC 2.0, fue necesaria para realizar esta lista de webs en lengua portuguesa:

  • Contos de Portugal
    Cuentos tradicionales del pueblo portugués.
    Era uma vez
    Fábulas y cuentos de Grimm, Andersen y Perrault,
    con juegos y actividades.
    Site Junior
    Cuentos populares en formato audiovisual.

Estos relatos tienen cabida en la animación a la lectoescritura, como ya mostramos en otro post: para escuchar las voces populares, para dejarse llevar por las palabras, para educar la sensibilidad. Pero no hay que buscar la disección de las historias. Ni tampoco ofrecer un único significado. Como nos recordó el profesor y escritor Daniel Pennac, el verbo leer hace tiempo que no soporta el imperativo. Así que es bueno considerar la ayuda de Internet para descubrir también aquí el placer por la lectura. No hay que pagar ningún peaje y mucho menos llamar con miedo a su puerta. Simplemente hay que atreverse y entrar, como hizo la pequeña Alicia en aquel espejo.

Quizás no podamos entregar a los niños un mundo libre de pesadillas y de conflictos. Quizás desaparezcan los lugares hermosos y verdes. Pero con la defensa del imaginario que aún puede transformar el mundo, estaremos ofreciéndoles, todavía por mucho tiempo, la palabra creadora.

Abrir un cuento en Internet es como abrir una puerta a un mundo imaginario. Cuando esa puerta se abre, ocurren cosas inesperadas: Alguien habla con la Luna o pide un deseo a una estrella fugaz. Tal vez la esperanza perdida es recuperada en un bosque encantado. O a lo mejor un beso transforma en príncipe a una rana verde. Y aparece un hada madrina que convierte una calabaza en una increíble carroza. También hay recuerdos y lágrimas, y la inspiración de los mundos maravillosos se levanta, victoriosa, como un ave fénix. Y renace de sus cenizas. Por eso, es necesario explorar la puerta de los cuentos, que también es la puerta de los sueños. Debemos escuchar su canción, y bailar, y bailar como un derviche. Así, para que la imaginación llegue, hay que abrir esa puerta...