La dirección en un centro TIC

Escrito por Salvador Llopis el día 24/08/2009 - 14:10

¿Hasta qué punto crees necesaria la colaboración del equipo directivo de tu centro para llevar a cabo proyectos de innovación? Esta fue una de las encuestas planteadas dentro de los espacios de reflexión del  Congreso de Internet en el Aula. La respuesta, rotunda. El 78 % la creyó totalmente necesaria, el 20% importante, un 0 % no necesaria y un 2 % la creía inconveniente. Podemos decir entonces que la labor directiva es necesaria para que nuestro centro se convierta en un centro TIC. ¿Pero, cómo abordarlo?


La labor directiva es complicada, como lo es la propia labor docente. Mejorar todos los aspectos del aprendizaje es uno de los objetivos de toda la comunidad educativa cuyo cumplimiento exige que todos los órganos trabajen en sintonía. El equipo directivo no puede quedarse atrás y, menos aún, ser una rémora, sino que debe impulsar los cambios necesarios para que el centro avance, y entre estos cambios la inclusión de las TIC en el aula, se plantea hoy como una prioridad.

En primer lugar, he de aclarar que durante el post seguiré utilizando el término "centro TIC", aunque es un hecho que desde la publicación de la LOE,  que menciona en su preámbulo la garantía de acceso  de todos a las tecnologías de la información y la comunicación, esta denominación estaría obsoleta.

Los inicios:

¿Cómo llegar a ser un centro tic?
Podemos establecer tres orígenes:

1. Profesores colonos (Alejandro Piscitelli)*. Son aquellos sensibilizados que han ido "contagiando" al resto del claustro en el uso de las TIC en el aula.
Quizá es la fórmula más extendida y crea unos pilares sólidos que, aunque con un proceso más lento, sustentan más firmemente los proyectos a realizar. En contra, se encuentran "vicios" y "privilegios" adquiridos que se concedieron cuando en los comienzos todo tenía un carácter más experimental.

2. Por moda. "No nos podemos quedar atrás", es su principal argumento. No somos un centro de calidad, si no incorporamos las TIC. Para mí este es el comienzo erróneo. No suele existir un convencimiento pleno sobre la importancia del uso de las TIC, sino que se "mercantilizan" y se usan propagandísticamente, lo que lleva en algunos casos a adquirir material o iniciar proyectos que rápidamente se llenan de polvo.

3. Actualización o modernización. Normalmente tras un cambio de equipo directivo o una renovación sustancial del claustro, con ideas innovadoras. Es el camino quizá más complicado, pero con garantías de éxito. Lo más difícil será convencer de un golpe a toda la comunidad educativa de la importancia de los nuevos métodos de enseñanza y sobre todo de su efectividad en los resultados. A favor, dispone de gran información autorizada que demuestra que mejorará la calidad de la enseñanza, además de contar como ya se ha mencionado con el apoyo institucional.

En cualquiera de los supuestos anteriores llega un momento en el que se hace necesario oficializar la nueva situación. Es imprescindible que la comunidad educativa sea consciente del nuevo estatus y lo asuma, elevándolo a los órganos colegiados (claustro, consejo escolar) y plasmándolo en los documentos de centro (proyecto educativo, proyecto curricular), y con ello conseguir una nueva identidad de centro. Durante algunas sesiones se debatirá, habrá defensores y detractores, escépticos y tecnófobos, incluso objetores TIC (excluidos, según Piscitelli). No es problema, como en cualquier cambio propuesto de esta envergadura, se tienen que preparar buenos argumentos y sobre todo un proyecto sólido y de visión poliédrica.

Proyecto:

Debe seguir los pasos de cualquier otro proyecto de centro, ya es bastante catártico el plan que proponemos como para complicarlo aún más.

  • Objetivos: deben ser poco numerosos, claros, realistas, integrales, integradores y estar contextualizados con la realidad del centro y, por tanto, con su capacidad tecnológica. No hay que ser muy ambicioso en los objetivos para que un proyecto tenga más importancia. Recordemos que un plan de estas características es algo vivo que irá cambiando año tras año con la experiencia y con la información recogida tras la evaluación, por lo que en cursos sucesivos podremos ampliarlos.
  • Proyecto integral: las TIC no se pueden limitar al ámbito docente, debe haber una implicación de toda la comunidad educativa (alumnos, padres, profesores, personal laboral). Cuando nos imaginamos un centro TIC debemos hacer un esfuerzo para abarcar todos estos ámbitos.
  • Proyecto integrador: No entremos como un elefante en una cacharrería, arrasando con todo y todos. Debemos dejar margen a aquellos "escépticos" que no confían en los nuevos métodos. Debemos darles tiempo, puesto que no todas las personas tienen la misma capacidad o interés de adaptación. En algún caso, los objetivos deberán ser compatibles en su consecución con los sistemas tradicionales.
  • Métodos de trabajo: organizativos, estrategias de utilización en el aula, formación de alumnos, padres y profesores.
  • Organización: Es importante establecer un guión de cómo vamos a realizar nuestro "cambio", dejar claros todos los aspectos del proyecto, definir qué tiene que hacer cada uno y los plazos para llevarlo a cabo.
  • Estrategias: Irán íntimamente unidas a la formación; por ejemplo, no es operativo enseñar a realizar búsquedas en internet en clase de lengua, pero sí lo podemos hacer dentro de áreas que lo incluyan en su currículo (tecnología, tecnología de la información...) Si fuera necesario, repartiríamos las tareas entre todas las áreas.
  • Normas: Este es un aspecto verdaderamente importante, vamos a cambiar algunas cosas, dinámica de trabajo, compartir medios tecnológicos, trabajar de forma colaborativa.. etc., y todo esto exige un cambio en la normativa (R.R.I).
  • Equipo de coordinación: Es obvio que una persona sola no puede tirar de un carro tan grande, y menos si todo esto se lo encargamos al "coordinador de medios informáticos". Crear un grupo de coordinación es una buena solución. Éste se compondría al menos de: un coordinador, un encargado por cada aula, un encargado de equipos no docentes, un encargado pedagógico y un formador (puede ser el mismo coordinador o repartir tareas con otros miembros del equipo).
  • Formación: La formación es simplemente necesaria, por la vía que sea. Debe incluir también a los alumnos y a los padres, puesto que ellos como receptores de todo el plan deben saber de qué les estamos hablando. La mayoría de los padres no captarán la importancia de la "enseñanza TIC" hasta que lo comprueben por sí mismos. Además, es necesario que se impliquen en el hogar con sus hijos y esto no es posible si no están "in-formados".
  • Formación del profesorado: Es un tema que desarrollaré en un futuro post, puesto que merece más detenimiento, pero una clave es: sea cual sea el método, será mejor que nada.
  • Dotación extraordinaria: A este aspecto quizá le damos más importancia de la que necesita; parece que si no tenemos los mejores y más abundantes equipamientos no podemos hacer nada. Leyenda urbana. Con buena organización y con ilusión por el proyecto todo puede salir adelante. Sed realistas con lo que tenéis. Por ello, a la hora de hacer el presupuesto tendremos que hilar fino para que éste no sea el motivo de su fracaso.
  • Evaluación y seguimiento: Una encuesta a final del curso (puede ser online). Valoración de los resultados finales. Evaluación de conocimientos no solamente curriculares

En la siguiente presentación, se apuntan las ideas básicas que pueden conformar un proyecto de este tipo.



* Agradecimiento especial a Cristóbal Suárez Guerrero, a través de quién conocí esta conferencia.