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5 Jul

Las palabras mágicas del ABP (@luciaalvarez)

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Si estás leyendo este artículo, seguro que ya has disfrutado de muchas de las reflexiones interesantes que han escrito varios compañeros y compañeras sobre el Aprendizaje basado en proyectos. Puede ser que formes parte de ese profesorado valiente al que aludía Antonio Herreros en su artículo De cómo contagiar a un docente con el virus del ABP o que estés en camino de serlo. Si es así, espero que las palabras mágicas te ayuden en el viaje.

Las palabras mágicas son sencillas y pueden ser aplicadas a muchas otras metodologías, procesos y experiencias educativas pero es en el Aprendizaje Basado en proyectos donde alcanzan toda su intensidad. ¿Las invocamos?

Motivar. La pasión por cambiar y mejorar nuestra forma de enseñar debe ser contagiosa, expandirse como una energía arrolladora que contamine a compañeros y compañeras de departamento y de claustro, físico y virtual, ¿por qué, no? Buscar y encontrar la mecha que encienda la llama del cambio debe ser una de las tareas centrales y básicas antes de arrancar cualquier proyecto, grande o pequeño. Acompañada de la pasión debe llegar la planificación, no hay buen prototipo o idea que no se haya analizado, diseñado y replanteado un buen número de veces. Planear a conciencia las etapas didácticas del proyecto facilitará su efectividad.

Preguntar a nuestro alumnado qué le gustaría solucionar o mejorar de su entorno próximo es un buen punto de partida. En el interesante webinar mensual #direcTIC dedicado al Aprendizaje basado en proyectos moderado por Carlos Magro y en el que participaron Miguel Ariza, Ana Gregorio Álvarez y Javier Ramos Sancha, hay un momento en el que se reflexiona sobre quien debe originar los proyectos en el aula, si es mejor que sea el profesorado o hay que dejar que sean los alumnos y alumnas quienes planteen el tema del proyecto, por ejemplo. Es evidente que el profesorado conoce mejor el currículo, pero es fundamental implicar al máximo a nuestros estudiantes en las ideas y decisiones que tomemos al inicio y a lo largo del proyecto. Como bien dice José Luis Castillo en el artículo La pregunta como oportunidad de aprendizaje en el PBL, "el reducir el aprendizaje a realizar un proyecto que el alumnado perciba como elegido por el profesorado, ya elaborado en parte, significa perder una gran oportunidad de aprender". La idea es abordar los contenidos del currículo, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje en clave de motivación.

Por mi propia experiencia, el proyecto de revista digital que inicio cada curso, funciona mucho mejor cuanto más implicados están alumnos y alumnas en el proceso de diseño, creación y producción al investigar, escribir, grabar... sobre los temas que les interesan y les apasionan: Videojuegos, música, cómics, graffiti, libros, deportes... son para mi tan sólo una excusa para trabajar los contenidos del currículo (relacionados con la imagen, el diseño y la red) de forma motivadora y conseguir una mayor implicación del alumnado.

Imaginar. El ABP es el campo perfecto para aprovechar la gran dosis de imaginación con la que contamos en las aulas. No os voy a engañar, romper nuestra zona de confort para luchar por despertar la emoción por el aprendizaje es una tarea ardua y muchas veces difícil pero ilusionante en la que debemos invertir tiempo y esfuerzo si queremos que el proyecto se inicie y se termine con éxito.

Si pensamos en la imaginación como una parte imprescindible de la creatividad y esta como la habilidad para resolver problemas, es evidente que es una competencia a poner en práctica también por docentes, centros educativos y administraciones.

Debemos derrochar creatividad a la hora de elegir el tema o la pregunta inicial y también en:

  • el planteamiento, organización y diseño del trabajo en equipo.
  • la organización de los espacios en el aula y el centro para facilitar el intercambio y la discusión de ideas y la elaboración del producto final.
  • el establecimiento de lazos de unión entre el proyecto y personas o entidades ajenas al centro.
  • la introdución y definición de unas herramientas de evaluación claras y acordes con el proyecto que se está desarrollando, qué nos informen de quñe y cómo han aprendido nuestros alumnos y alumnas y cómo podemos mejorar el proyecto

Plantear el Aprendizaje basado en proyectos como metodología implica como vemos, una gran dosis de imaginación pero también grandes dosis de las siguientes palabras mágicas: hacer y conectar.

Hacer. Decía Pablo Picasso que la "acción es la clave fundamental de cualquier éxito" y en el ABP el éxito se encuentra en el "aprender haciendo". Nuestros estudiantes viven inmersos en un mundo dominado por las nuevas tecnologías, en el que actúan como actores protagonistas y no se encuentran cómodos siendo parte inactiva de su educación. Quieren formar parte de ella, sentirse pieza fundamental. Para ello es imprescindible que las palabras hacer, actuar, construir estén presentes en todo el proceso de aprendizaje, por ejemplo a través de la búsqueda e investigación activa de la información o la participación en la elección y elaboración del producto final. Que la meta final del proyecto sea un producto tangible, más o menos tecnológico, les hará ver que su esfuerzo ha valido la pena. Que una vez creado, se exponga ante la comunidad educativa y las familias, es una buena manera de valorar su trabajo y lo que se ha hecho en el aula.

Un programa de televisión, un corto de animación, un videojuego, una exposición o una campaña publicitaria pueden ser buenos productos finales que generen entusiasmo, sorpresa, curiosidad por aprender y despierten su motivación.

Me gustaría mencionar aquí los proyectos llevados a cabo en el IES As Barxas y recogidos en el blog Emprende As Barxas, todo un ejemplo de emprendimiento basado en el trabajo interdisciplinar y en el fomento de las competencias que ha obtenido varios premios y que deja claro que el hacer unido a la creatividad y la pasión son un buen motor del cambio educativo.

Proyectos similares se pueden encontrar a lo largo de las páginas de educ@conTIC, en la comunidad ABP en Formación en Red en Procomún o en los cursos de ABP. Aprendizaje por proyectos (Infantil y Primaria) y ABP. Aprendizaje por proyectos (Secundaria y Bachillerato) del INTEF, por ejemplo.

Conectar. Para que el Proyecto planteado funcione, debe estar conectado con la realidad, la sociedad y el entorno en el que se desenvuelve. Además de promover que las relaciones entre el exterior e interior del centro educativo sean fluidas y de doble sentido, es necesario, también, promover conexiones entre los currículos de las distintas áreas, materias y competencias e incluso, diferentes niveles. Tenemos que ver los aprendizajes como algo vivo, que hay que saber abonar y cuidar.

Si los docentes somos capaces de trabajar con una nueva perspectiva, de manera innovadora, coordinada y en equipo, transmitiremos al alumnado las ventajas del aprendizaje colaborativo de forma práctica. Lo ideal es que sea el centro el que sepa ver las conexiones entre su proyecto educativo y la necesidad de establecer una nueva forma de enseñar, apostando por un cambio de metodología integral. En educ@conTIC hemos visto ejemplos fantásticos de cómo conseguirlo, a mí me encanta la experiencia del colegio de Granda en Asturias y su cooperativa escolar Salvaplantas, un ejemplo de éxito de los contratos programa asturianos.

Las redes sociales, muchas aplicaciones en línea y los dispositivos móviles favorecen el estar siempre conectados, trabajando en común y aprendiendo en cualquier momento y lugar. Conocer y participar en alguno de los interesantes proyectos colaborativos online que poco a poco van llenando la red educativa (Contamos con e-motion, maestros con los niños de siria, el sonido que habito, infoEDUgrafías o Maderas que son violines) pueden darnos pistas, grandes ideas y mucha inspiración para empezar a trabajar en nuestro centro y conectarnos con docentes dispuestos a trabajar en equipo. La palabra más grande de la red es la palabra compartir: ideas, conocimientos, reflexiones, proyectos...

Aprender. Seguro que a estas alturas, ya sabéis que el conjuro realizado, las palabras mágicas invocadas tienen un fin último y este es el APRENDIZAJE con mayúsculas, consciente y permanente. La magia es conseguir que nuestro alumnado no olvide jamás lo que ha aprendido en ese intenso y emocionante viaje que es el ABP.

Seguro que se os ocurren muchas otras palabras mágicas que añadir a esta lista. Puedes proponerlas en comentarios o en Twitter con el hashtag: #magiaABP.

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