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19 Jun
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El cerebro humano está hecho para contar y escuchar historias. Desde hace miles de años, y en cualquier lugar, es la manera que la especie humana encontró para compartir el conocimiento, los valores y las creencias. Es una forma muy simple, que está en nuestro ADN cultural: las historias nos atraen y nos entretienen a la vez. Sin embargo, la narración puede hacer muchas más cosas. Por ejemplo, con la fuerza de las historias podemos conectar con los demás. Por eso es una de nuestras más poderosas herramientas de comunicación.

El cuento es un superviviente

Los cuentos populares han sobrevivido durante mucho tiempo. Cruzaron los siglos y las generaciones, caminaron todas las tierras y atravesaron todos los océanos y mares, asimilando en una perfecta simbiosis las aportaciones de cientos de anónimos contadores de historias.

En este sentido, la eterna Scherezade de Las mil y una noches orientales, la imagen de la abuela mítica contadora de cuentos, trató y cautivó no sólo a un monarca que estaba psíquicamente enfermo. También a todos sus oyentes, más tarde a sus lectores, y también, con otras funciones, atiende y deleita a los usuarios de la televisión, del cine y de Internet. Ahora, en los modernos medios, está su nuevo público.

Por esa razón, el investigador y escritor Antonio R. Almodóvar afirmó con claridad que el cuento popular constituye, sin ninguna duda, el modelo más perfecto inventado por la humanidad para conseguir un texto infinito, un texto que diga y que explique todo, en cada tiempo y en cualquier circunstancia.

Enseñar mediante la narración

A lo largo del tiempo, los grandes líderes han utilizado la narración para informar, para inspirar y para motivar. En la enseñanza no siempre ha sido así, y analizar los motivos podría resultar demasiado misterioso. Pero es innegable que el arte de contar historias no ha desaparecido de la escuela. Como tampoco desaparecen otros problemas más cotidianos: la pobreza, las desigualdades sociales, el cambio climático…

A partir de esas ideas, pueden surgir las preguntas:

  • ¿Todavía existen razones para contar historias?
  • ¿Es posible aprovechar la energía de la narración para buscar un mundo mejor?
  • Con el poder de las historias y la creatividad, ¿cómo podemos ayudar a los niños y jóvenes en sus deseos de cambio?

Tal vez la narrativa digital o digital storytelling, el arte de contar historias reconvertido en storytelling 2.0, pueda ofrecernos alguna respuesta, alguna posibilidad. En cualquier caso, creo que los estudiantes y sus profesores no son los trabajadores de una cadena de montaje, ni tampoco una nueva clase de materias primas, sino una colección de vidas muy diversas, unos seres humanos con desarrollos evolutivos complejos, y también con antecedentes culturales e historias personales propias. Por eso, es evidente que el cerebro humano nunca fue diseñado para una educación industrial.

Las nuevas narrativas

Ciertas aplicaciones como Pandora casi son capaces de contar historias de la música que apreciamos. Otras, como Tip N Split, cuentan historias de repartos y propinas a través de una calculadora. Incluso hay aplicaciones que cuentan alguna historia en el sentido más literal, como Alice for the iPad. Aunque desde un punto de vista educativo, aquellas aplicaciones tecnológicas que nos permiten crear historias son más fascinantes, sobre todo porque resultan bastante impredecibles al utilizarlas en la escuela. Por ejemplo, con Animoto se pueden combinar las fotos, los vídeos y la música en impresionantes presentaciones de diapositivas. En Capzles, casi se puede capturar el tiempo de la vida. Así, surgirán las historias a través de las experiencias multimedia, con vídeos, fotos, música, blogs, documentos y más recursos. Meograph es una nueva herramienta que ayuda a crear, a ver y a compartir historias de carácter interactivo. Hace una combinación de mapas, de datos cronológicos, de enlaces y otros recursos multimedia para contar historias en un contexto geográfico concreto, lo que evidencia ya un uso educativo. Y ZooBurst, que también es una herramienta de narración digital, permite a cualquiera crear fácilmente sus propios libros pop-up en 3D (tres dimensiones). Con libros casi "en vivo" y en línea, y pueden ser desarrollados en cualquier ordenador, e incluso en el iPad mediante su propia aplicación móvil.

En esa capacidad de exploración reside una buena parte del atractivo y del interés de la narrativa digital o digital storytelling. En todo caso, en sus procesos de creación, todo lo que ocurre es muy parecido a lo que sucede cuando se crea cualquier historia…

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