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19 Jun
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Llega el verano y luce el Sol, y casi se hace insufrible estar esta última semana de curso metidos dentro del aula, así que vamos a proponer salir fuera y aprovechar esa energía que llega de nuestra estrella más cercana para hacer una merendola para toda la clase.

¿Os animáis a construir una cocina solar y hacer una chocolatada?

Hay muchos tipos de cocinas solares que podemos construir, pero voy a hablar de dos modelos concretos que tengo experimentado y sé que funcionan. La información fue sacada de unos talleres que impartió Xavier Diz, del IES Escolas Proval, en las Xornadas de Tecnoloxía de Galicia, y la verdad es que funcionan muy bien.

Fun- Panel: Esta cocina fue construida a partir de unos paneles de polipropileno celular. Se hizo la estructura siguiendo una plantilla, se forró con papel de aluminio utilizando silicona como cola, se sujetó con unas cuerdas a unos pupitres, y ¡lista! (Ver instrucciones)

Parabólica: Este modelo utiliza una antena parabólica de telecomunicaciones. Sólo hubo que forrarla con papel metalizado, encontrar el foco y buscar un soporte para mantener la olla en el punto correcto.

 

El funcionamiento de estas cocinas se debe a la combinación de tres efectos:

1. Concentración:

La energía térmica se transmite del Sol a la Tierra por radiación. Para calentar la comida, lo que debemos intentar es concentrar esa radiación en un punto o superficie pequeña, y esto se consigue utilizando una forma cóncava y superficies capaces de reflejar la luz.

La forma parabólica es la más eficiente, pero hay otras formas que presentan gran poder de concentración. La cocina Fun-Panel es un ejemplo.

Es importante ir revisando la posición cada cierto tiempo, ya que al moverse el Sol el foco cambia de lugar.

Para hacer las superficies reflectantes podemos utilizar papel de aluminio o papel de regalo metalizado.

2. Absorción:

El color negro absorbe muy bien la radiación solar, acumulando energía térmica con mucha facilidad. El color blanco, al contrario, refleja las radiaciones y tarda más en absorber energía térmica. Es por ello que en invierno solemos vestirnos con colores oscuros y en verano con colores claros.

Si queremos aprovechar este efecto en nuestra cocina solar debemos utilizar ollas negras o pintarlas de negro por la cara exterior.

3. Acumulación: 

Nos interesa que la energía térmica almacenada en la olla no escape, se siga acumulando y vaya aumentando progresivamente la temperatura.

Esto lo podemos conseguir rodeando la olla con una bolsa de polipropileno, llenándola de aire y cerrándola bien. De esa manera provocamos un efecto invernadero que ayudará a que la comida se caliente más rápido.

(Imágenes: Kalipedia, gl.wikipedia.org, escuelapedia)

 

Aquí tenéis más información para construir vuestras cocinas solares:

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